Contigo

Contigo,
el silencio y la calma
se revuelcan en el espacio
de las noches quietas
que duermen sobre mi frazada.
Contigo,
el vino y la cava
se mezclan, haciendo remolinos
de lluvias con castañas,
bajo mi pie desnudo
y mi piel bronceada.
Contigo,
el eco se hace aire
en un vacío de estrellas,
con las manos entrelazadas
en una telaraña de besos
y de labios tibios
que me desbaratan,
me desarman.
Contigo,
aún no entiendo
que juego prohibido
pretende tu alma.
Y la mía la pierdo,
se me va (y yo no quiero),
en un respiro
que termina,
ahogándose
con un sueño.
Contigo,
mi casa tiene dueño.
La puerta de mi entrada,
recién abierta,
encarna mi mente,
a navegar
por un rumbo prohibido,
de mares inciertos
y desiertos de colores.