Quisiera

Que tu abrazo caiga
como lluvia tormentosa
sobre mi cuerpo tendido
como la hierba fresca,
para que lave mi alma
de los delirios de locura
que quedaron presos
en el manantial
de mi pasado.
Que tu beso se esparza
como llovizna fugaz
sobre los montes y valles
de mi selva aún virgen,
indómita y escondida,
para que con la humedad
de tus labios
y con la luz en tus ojos,
descubras el secreto
de mi más íntimo perfume.
Que tu caricia se extienda
como semillas de uva
sobre mi terreno fértil
para que crezcan viñedos,
y se sequen los zarzales
enredados de bejucos,
que por un desdén equivocado
quedaron aquí
socavados por el viento.
Quisiera yo,
que más quisiera…
Ser más que tu diosa,
caprichosa, insistente,
constante y perenne
como el mar,
cuando agita mi cuerpo y el tuyo,
como sombras que bailan
en la música nocturna
de las horas sin respiro.